Neurofeedback y Psicología en Zaragoza
La evaluación neuropsicológica permite identificar, usando diversos tipos de técnicas, el estado neuropsicológico, valorando las funciones cognitivas, emocionales y comportamentales, principalmente en aquellas personas en las que se sospecha de algún trastorno, lesión o disfunción del Sistema Nervioso Central.
El objetivo de una evaluación neuropsicológica va más allá de cuantificar el nivel de las diferentes funciones cognitivas, ya que permite elaborar un pronóstico de recuperación, predecir la capacidad para realizar de actividades diarias o evaluar la eficacia del tratamiento.
Los casos en los que se suele realizar una evaluación neuropsicológica son:
La evaluación neuropsicológica puede ser global, si se quiere cuantificar el nivel de desempeño en todas las áreas cognitivas, o específica, si se quiere cuantificar únicamente el nivel de afectación de una función cognitiva específica.
A continuación, se detallan las principales áreas de evaluación neuropsicológica.
Incluso si lo que se quiere es realizar una evaluación específica de un área cognitiva concreta, es muy útil realizar previamente una evaluación de capacidades cognitivas globales, que nos confirme que el problema está circunscrito a un dominio cognitivo concreto o bien se trata de un deterioro más global.
Las pruebas de evaluación cognitiva global pueden dividirse en dos grandes familias, la de cribado y las que obtienen tanto un valor cognitivo global como el nivel de desempeño en áreas más específicas de la inteligencia.
Aunque ambas miden el CI (cociente intelectual), las primeras son de administración rápida y nos dan un valor general aproximado, mientras que las segundas nos ofrecen un valor más ajustado del CI y además ofrecen valores de los diferentes dominios que incluye la inteligencia.
A no ser que el objetivo de la evaluación psicológica sea expresamente medir el cociente intelectual, lo habitual es usar en primer lugar una prueba de cribado, para obtener una primera aproximación al CI y solo aplicar baterías de pruebas más complejas si se ha obtenido un CI más bajo de lo esperado.
Según el tipo de prueba usado para obtener una evaluación cognitiva detallada se obtienen valores de diferentes subdominios de la inteligencia.
Los más habituales son:
Las funciones ejecutivas son el sistema de control del resto de las funciones cognitivas, supervisan y organizan el funcionamiento del resto de las funciones superiores del cerebro. Si las funciones ejecutivas no trabajan correctamente pueden verse afectadas muchas otras áreas cognitivas.
Sus principales responsabilidades serían:
Existen diferentes baterías de pruebas para evaluar las funciones ejecutivas y cada una de ellas establece una subdivisión diferente de las mismas. En general las capacidades a cuantificar son:
Algunos casos de TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad), tanto en niños y sobre todo en adultos, no se deben a problemas atencionales, sino de función ejecutiva. El sistema atencional puede funcionar correctamente, pero si la atención ejecutiva falla nos encontraremos síntomas idénticos a los del TDAH.
Las conductas típicas de personas que tienen afectación en las funciones ejecutivas son:
Se pude definir la atención como la capacidad de seleccionar, vigilar y controlar los estímulos, tanto sensoriales como cognitivos. Es decir, podemos atender tanto a lo externo como a lo interno, tanto a la percepción como a nuestro propio pensamiento o emociones.
La atención se clasifica siguiendo una estructura jerárquica, desde los principios neurológicos que constituyen el sistema atencional más básico hasta los sistemas atencionales más complejos. Según este sistema de ordenamiento de los diferentes tipos de atención, tendríamos:
Valorar la atención implica considerar como se lleva a cabo cada unas de las partes del proceso atencional, desde el nivel de conciencia, para percibir los estímulos, hasta la respuesta a cada una de las categorías jerárquicas de la atención.
En general, las características que se cuantifican para valorar la atención son:
No debe confundirse un evaluación clínica de la atención con un cuestionario para detectar el TDAH. En la evaluación del TDAH se pasa una batería de preguntas a padres, tutores o al propio niño, en caso de evaluación infantil, o al adulto, en caso de evaluación del TDAH residual.
Este tipo de pruebas solo indica que se cumplen los criterios diagnósticos para el TDAH, pero no la causa del mismo, que como se explica en la sección correspondiente, puede ser tanto atencional, como debido a un déficit de las funciones ejecutivas o debido a causas emocionales.
Aunque normalmente consideramos la memoria como una única habilidad cognitiva, en realidad incluye tres procesos diferentes, los tres necesarios para el correcto funcionamiento de la memoria:
Cuando se evalúa la memoria hay que analizar estos tres procesos, ya que las deficiencias de la memoria pueden existir en uno de ello o en varios.
Además de esta diferenciación funcional, la memoria se pude clasificar según el tiempo de almacenamiento y el tipo de información almacenada, lo que da lugar a diferentes subtipos de memoria, que se deben evaluar por separado.
Los diferentes tipos de memoria que se evalúan son:
La memoria es la función cognitiva que subjetivamente más comúnmente consideramos afectada. Casi todo el mundo se queja de olvidos cotidianos, tanto de información reciente como pasada. Sin embargo, esos olvidos no siempre se deben a problemas de memoria.
En el caso de fallos de memoria a corto plazo, en muchas ocasiones se deben a problemas atencionales, ya que al tener el foco de nuestra atención en otros estímulos (preocupaciones, tareas pendientes, etc.) falla la fase de codificación y es imposible recuperar una información que no se ha llegado a almacenar.
En los casos de fallos de memoria a largo plazo, pude no falar el proceso de memoria si no las claves de recuperación. La memoria es un sistema asociativo y recuperamos por agrupación de ideas, a veces pretendemos recordar datos sin aportarnos la información suficiente para poder acceder a ellos.
Para saber si se tienen problemas reales de memoria, existen baterías rápidas de cribado, que permiten saber si puede existir un trastorno de la memoria o bien a otras causas.
La evaluación del lenguaje consiste en determinar si los niveles de comprensión y expresión, tanto oral como escrita, están dentro de la normalidad, atendiendo al grupo de edad de la persona evaluada.
La evaluación debe contemplar los cinco componentes del sistema lingüístico, que son:
Los trastornos relacionados con el lenguaje son muy variados y existen diferentes clasificaciones, pero atendiendo a la funcionalidad y método de intervención para su rehabilitación poseemos seguir la siguiente tipificación:
Trastornos de la producción y/o comprensión oral:
Trastornos de la producción y/o comprensión escrita:
La percepción es la interpretación que se hace de la información sensorial. Lo que percibimos es el resultado de la inferencia que hace nuestro cerebro de lo que le llega a través de los sentidos. Esa interpretación no siempre es fiel a la realidad, pues una serie de mecanismos automáticos y ciertas connotaciones emocionales pueden alterarla.
Si ya de por si la percepción es una interpretación de la realidad, en algunos casos problemas de ese procesamiento de la información conllevan a déficit perceptivos. Las modalidades perceptivas que deben evaluarse son la visual, la auditiva y la táctil.
En cada una de las modalidades perceptivas hay que considerar los aspectos que pueden estar afectados.
Percepción visual:
Percepción auditiva:
Percepción táctil:
Muchos trastornos del neurodesarrollo o neurológicos implican pérdida o debilitamiento de las funciones motoras. En niños suelen ser signo de retraso madurativo.
Podemos distinguir entre la evaluación de la motricidad en casos de déficit madurativo frente a casos de daño cerebral adquirido, ya que las restricciones motoras en ambos casos suelen ser de una magnitud totalmente diferente.
Las evaluaciones motoras típicos para medir el retraso madurativo incluirían las siguientes áreas:
Las evaluaciones motoras típicas tras daño cerebral adquirido incluirían las siguientes áreas:
Además de los trastornos motores descritos, existen otros que debido a su magnitud se diagnostican casi siempre sin una evaluación específica, como la parálisis o la paresia.

Psicólogo clínico especializado en terapia cognitivo conductual y neuropsicología.
Centro de Neurofeedback en Zaragoza del Psicólogo Manuel Olalla