Centro de
  • Neurofeedback
  • Psicología
en Zaragoza

Trastornos del sueño-vigilia

¿Qué son los trastornos del sueño?

Se denomina trastornos del sueño-vigilia a todos aquellos que suponen una disfunción del ciclo normal del sueño, sea por exceso, defecto o por su alteración en cualquier aspecto.

Los trastornos del sueño se pueden clasificar en dos categorías, los que implican dificultad para estar dormido y los que implican dificultad para estar despierto.

En los siguientes apartados se van a comentar los más frecuentes de estas categorías, así como sus vías de tratamiento.

No obstante, se van a omitir algunos de los trastornos del sueño que tiene más que ver con causas fisiológicas que psicológicas, como: las apneas obstructivas del sueño, el trastorno del ritmo circadiano, el sonambulismo, así como los desajustes del sueño debido al uso de sustancias, sean drogas o medicamentos.

Suele incluirse en esta categoría el síndrome de piernas inquietas, pero se ha omitido, ya que se trata con las mismas técnicas que los trastornos obsesivos.

Casi todos los trastornos de tipo psicológico que dificultan el sueño están asociados a un trastorno de tipo ansioso y tratando este desaparece el síntoma.

Insomnio

El sueño no es un proceso homogéneo, sino que consta de varias fases. De la vigilia pasamos al estadio 1, que dura unos 10 minutos, y sería el umbral del sueño, que sólo se produce cuando pasamos de estar despiertos a estar dormidos. La siguiente fase es el estadio 2, que dura unos 15 minutos y durante el cual reducimos la intensidad de los estímulos externos, para permitirnos mantener el estado de sueño. En el estadio 3 empiezan a aparecer ondas muy lentas, que llegan hasta el 50% en el estadio 4; juntos constituyen lo que se denomina sueño de ondas lentas y dura unos 60 minutos. Tras el estadio 4, se vuelve al 3, del 3 volvemos al 2 y tras el estadio 2 comienza la fase REM (Rapid Eye Movement/Movimiento Ocular Rápido) que se corresponde a uns actividad cerebral similar a la de la vigilia, pero estando dormidos. El sueño REM suele durar entre 20 y 30 minutos. Tras el sueño REM pasamos al estadio 2, luego al 3 y seguimos cíclicamente repitiendo la bajada a 4 y la subida a REM, tantas veces como nos lo permita nuestro tiempo de sueño, teniendo en cuenta que cada ciclo completo dura aproximadamente unos 90 minutos.

Hay diferentes tipos de insomnio, según los clasifiquemos por su causa o por sus modos de presentarse.

Algunos tipos de insomnio se deben a causas físicas subyacentes, como el insomnio familiar fatal, de origen genético; la mioclonía nocturna, movimientos involuntarios de las extremidades que nos despiertan; el síndrome de las piernas inquietas, que nos produce sensación de molestias en las piernas, etc.

Otros tipos de insomnio se deben a cuestiones coyunturales: adelanto de fase, se debe a que el ritmo circadiano, que nos marca internamente el periodo de 24 horas, se va acortando con la edad por lo que nos dormimos más tarde y nos despertamos antes; el síndrome del cambio rápido de zona horaria (Jet Lag); trabajar por turnos, etc.

El insomnio que la mayoría hemos padecido en un momento u otro de la vida y que se debe sólo a un estado de ansiedad o depresivo que nos impide conciliar el sueño se denomina insomnio primario y puede ser de varios tipos: inicial o de conciliación, intermedio o de mantenimiento del sueño y terminal o de despertar precoz.

Solo si el insomnio es persistente e invalidante puede considerarse que se trata de un trastorno de insomnio. Las condiciones que deben cumplirse son: que el insomnio se produzca en condiciones favorables para dormir, que cree malestar significativo y deterioro en alguno de los ámbitos de la vida, que se produzca al menos tres veces a la semana y que dure como mínimo tres meses.

Tratamiento psicológico del insomnio

Cuando la causa del insomnio no tiene un origen fisiológico, como ya se ha indicado previamente, se debe a un estado de ansiedad, que puede ser algo puntual o una situación de estrés mantenida en el tiempo.

En caso de sucesos puntuales, no podemos hablar propiamente de trastorno de insomnio, lo que no quiere decir que no cause malestar. El tratamiento deberá incidir en la forma en la que manejamos las situaciones, ya que nos está produciendo un malestar tan significativo que altera nuestro sueño.

Cuando el insomnio es tan persistente que llega a constituir un trastorno de insomnio, la causa debemos buscarla en un trastorno de ansiedad o un trastorno obsesivo. En ambos casos, será tratando el problema de origen, sea ansiedad u obsesión, lo que nos librará del insomnio.

Aunque el tratamiento de base del insomnio debe incidir en la causa del mismo, como se acaba de indicar, algunas técnicas de relajación y mindfulness pueden ayudar con el síntoma. No obstante, no puede obviarse que tratar el síntoma sin tratar la causa no da solución al problema.

Tratamiento del insomnio con neurofeedback

Tradicionalmente el insomnio se ha tratado -y sigue tratándose- con psicofármacos. Pero, aparte de los efectos adversos de estos y del peligro de acabar siendo dependiente de ellos, no siempre son efectivos. Algunos insomnios son farmacorresistentes o los psicofármacos han sido mantenidos durante tanto tiempo que ya no hacen apenas efecto.

Si estudiamos la aparición del sueño respecto de las ondas que se producen en un electroencefalograma, vemos que durante la vigilia con los ojos cerrados hay un predominio de ondas de velocidad intermedia, denominadas alfa, y cuando estamos en el estadio 1 esas ondas van disminuyendo y aumentando las ondas de frecuencia lenta, denominadas theta.

Realizando las mediciones adecuadas con la técnica de electroencefalografía cuantitativa, se observa que las personas que padecen de insomnio tienen, durante el periodo de vigilia, un porcentaje de ondas alfa bastante superior al de las personas que no padecen dicho insomnio.

Por ello, con el entrenamiento adecuado en neurofeedback podemos ayudar a las personas a modificar estas pautas de ondas, reduciendo el insomnio.

Un efecto beneficioso adicional del neurofeedback es que no solo trata el síntoma, que sería el insomnio, sino que también ayuda a reducir ansiedad y obsesión, que están en la base del problema.

Terrores nocturnos y pesadillas

Aunque puedan parecer lo mismo, hay diferencias importantes entre pesadillas y terrores nocturnos.

Si bien en ambos casos se trata de sueño agobiante que crea malestar y desazón, en la pesadilla es bastante habitual recordar lo soñado y no siempre produce el despertar brusco del durmiente; mientras que en los terrores nocturnos siempre se produce despertar brusco, acompañado de terror, síntomas físicos de dicho miedo, como taquicardia y sudoración, y no se recuerda el sueño que lo ha ocasionado.

Los terrores nocturnos entran clínicamente en la categoría de parasomnias, que se definen como conductas motoras anómalas durante la fase REM del sueño (en la fase REM debe existir pérdida de tono muscular, por lo que las convulsiones y agitación propia de los terrores nocturnos no debería darse). Como curiosidad, otro tipo común de parasomnia es el sonambulismo.

No obstante, independientemente de la clasificación clínica, muchas veces el origen de pesadillas y terrores nocturnos es similar (aunque no siempre, como se comentará más adelante).

En la fase REM del sueño, que es cuando se producen las pesadillas, los terrores nocturnos y cualquier otro tipo de ensoñación, se está produciendo la consolidación de la memoria a corto plazo en memoria a largo plazo. Todos los sucesos del día susceptibles de ser recordados se almacenan durante el día en una zona del hipocampo y mientras dormimos se copian en otra zona del hipocampo, en la que se guarda aquello que se convertirá en nuestra memoria permanente.

Es en ese tránsito cuando se producen los sueños. Cuando el recuerdo que se está almacenando tiene asociada una emoción importante, esa emoción contagia a la ensoñación se que está teniendo en ese momento y hace que la historia del sueño tome ese mismo tono emocional. No es necesario que el hilo del sueño tenga ninguna relación con el suceso que se está almacenado en memoria (aunque puede tenerlo o estar indirectamente ligado con él en algún aspecto), pero sí que tendrá el mismo contenido emocional.

Es importante puntualizar que lo que almacenamos en nuestra memoria no es solo referente al pasado, sino también al futuro. Por ejemplo, si mañana voy a tener una reunión o un examen y considero que no estoy lo suficientemente preparado para ello, al almacenar en mi memoria el recordatorio de que debo asistir a esa reunión o ese examen, mi emoción será negativa y eso se traducirá en el sueño que esté teniendo en ese momento.

Por lo tanto, si lo que estamos almacenando en memoria nos perturba, nuestro sueño será perturbador y nos puede llevar a padecer pesadillas o, incluso, terrores nocturnos.

El mecanismo de los terrores nocturnos no siempre es el anterior, hay algunos casos en los que se deben a un trauma. En esos casos la emoción que se trasfiere al sueño no es la de los recuerdos del día, sino del bloqueo de memoria que nos ha provocado el trauma. Cuando nuestro hipocampo se topa con dicho bloqueo la emoción que subyace es la del propio trauma, sumamente agobiante e imposible de manejar, lo que desencadenará el terror nocturno.

En estos casos hay que tratar el trauma para que desaparezca el síntoma.

En el caso de los terrores nocturnos y pesadillas no debidas a trauma, el tratamiento debe incidir en los miedos subyacentes y las formas de afrontarlos, usando técnicas terapéuticas similares a las usadas en caso de ansiedad y obsesión.

Hipersomnia y narcolepsia

Tanto la hipersomnia como la narcolepsia son trastornos en los que existe un exceso de somnolencia durante el periodo de vigilia.

En ambos casos debe darse una somnolencia que no puede justificarse por falta de horas de sueño, con la presencia de sueño no reparador y dificultad para permanecer despierto. Estos síntomas deben darse al menos tres veces por semana durante tres meses.

En la narcolepsia, además, deben existir o bien episodios breves de pérdida brusca de tono muscular (cataplejía) o bien deficiencia de hipocretina (un neurotransmisor) o bien periodos excesivamente breves de sueño REM.

Tratamiento de la hipersomnia y la narcolepsia mediante neurofeedback

Aunque no existen estudios del número suficiente de casos que validen la eficacia del tratamiento de neurofeedback en estos casos, se ha encontrado una elevada correlación entre los análisis de electroencefalografía cuantitativa de personas que padecen narcolepsia y la de niños con TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad).

Esa similitud ha llevado a probar, de forma experimental, el tratamiento de afectados por estos trastornos con los mismos protocolos con los que se trata el TDAH.

Aunque solo existen estudios de caso único, parece que este tratamiento ayuda a reducir la sintomatología.

Solicite cita

Coso 98-100, 7º, 7ª

Solo con cita previa

¿Alguna duda?

Manuel Olalla

Manuel Olalla

Psicólogo clínico especializado en terapia cognitivo conductual y neuropsicología.

Doy consentimiento expreso al tratamiento de mis datos conforme al Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). El responsable es Manuel Olalla. La finalidad de este formulario es poder dar respuesta a consultas y dudas de los usuarios. El destinatario es Tecnovalia (hosting ubicado en UE). Podrá ejercer sus derechos de acceso, rectificación, limitación o supresión de sus datos consultando nuestra política de privacidad.

Índice

©️ NEUROFEEDBACK Zaragoza. Todos los derechos reservados