Neurofeedback y Psicología en Zaragoza
Coloquialmente se usa muy frecuentemente el término trauma, pero igual que con otros términos psicológicos que se han convertido al uso común, como depresión, su significado clínico no corresponde con el coloquial. En el uso habitual se habla de trauma ante acontecimientos dolorosos de nuestro pasado que nos han dejado huella, pero en su uso clínico va más allá, ya que esa huella tiene que ser tan indeleble que nos afecte a muchos niveles y llegue a bloquear en algún aspecto el propio acontecimiento que lo desencadenó.
Trauma, viene de una palabra griega que significa herida. El concepto de trauma psicológico deriva del concepto de trauma físico, entendiéndose como una herida o un daño psicológico.
Suele producirse por un acontecimiento de alta intensidad, en el que se produce una amenaza o daño severo a la integridad física, moral, psicológica o del entorno.
Rompe las creencias básicas de quien lo sufre, pasando a ver el mundo como un lugar peligroso y sin sensación de control. Produce una sensación de desamparo abrumadora, donde la persona siente que le fallan las defensas.
Las respuestas a estas situaciones traumáticas pueden ser varias:
En los apartados siguientes se detallan los principales trastornos relacionados con el trauma y el estrés, excepto los que son propios de la infancia o adolescencia, que están explicados en su apartado correspondiente[Enlace a 1.13.2].
Llamamos trastorno de estrés postraumático al conjunto de síntomas que aparecen en la persona después de haber estado expuesta a alguna situación de las siguientes características:
El tipo de exposición no tiene que ser directa, es decir puede ser que sea la persona afectada la que sufra la situación traumática, pero también se puede padecer un trauma si somos testigos de la situación, si le ha ocurrido a alguien muy próximo o nos vemos repetidamente expuestos a los detalles repulsivos del suceso.
Se considera que se padece este trastorno si tras la exposición a la situación traumática aparecen, durante más de un mes, síntomas de los siguientes tipos:
En ocasiones el trastorno del estrés postraumático no se desencadena hasta bastante tiempo después de la situación desencadenante, a eso se le denomina: expresión retardada.
Se considera especialmente grave el trastorno cuando se presenta con síntomas disociativos, que pueden ser:
Es muy similar al estrés postraumático, pero de inicio temprano, es decir, que se empieza a sentir al poco tiempo de la exposición al acontecimiento y dura entre tres días y un mes. Pasado un mes hay que ver si desaparece, se convierte en un trastorno de estrés postraumático o en un trastorno de adaptación.
Puede darse por haber vivido la situación traumática, haberla presenciado, que le haya pasado a alguien próximo o haber sido repetidamente expuesto a situaciones desagradables de la misma.
Los síntomas que aparecen pueden ser recuerdos, sueños o reviviscencias intrusivas del acontecimiento, dificultad de expresar emociones positivas, irrealidad o amnesia parcial respecto del suceso, evitación del recuerdo, emoción o de cosas o personas que se asocian con la situación, problemas de sueño, de concentración, sobresaltos o hipervigilancia.
Sería una manifestación sintomática derivada de un acontecimiento estresante claro y definido, que perdura tras tres meses del mismo y que no puede clasificarse como trastorno de estrés postraumático.
Para que pueda diagnosticarse este trastorno debe haber producido un malestar desproporcionado al acontecimiento estresante y deterioro en el área laboral o social de la persona afectada.
Pueden darse manifestaciones sintomáticas de varios tipos:
Cuando hay un trauma de suficiente envergadura para desencadenar un trastorno de estrés postraumático, un trastorno de estrés agudo o un trastorno de adaptación, la técnica de referencia para tratarlo es el EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing/Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares)[Enlace a EMDR].
En el tratamiento del trauma con EMDR el cambio terapéutico sería el resultado del procesamiento de los recuerdos, llevando las experiencias almacenadas de modo disfuncional hacia una resolución más adaptativa, favoreciendo así la salud psíquica del paciente. La desensibilización y el cambio de perspectiva, tanto a nivel cognitivo como emocional, que se observan durante las sesiones de EMDR, reflejan el reprocesamiento y la asimilación de la experiencia traumática.
El resultado final no es un borrado en la memoria, las personas recuerdan perfectamente aquellos acontecimientos traumáticos que les marcaron. Sin embargo, la diferencia está en las emociones que se detonan con el recuerdo antes de haber trabajado el trauma.
Si la palabra trauma tiene sus orígenes en una palabra griega que significa herida, podemos comparar el trauma con una herida física que ha cicatrizado sin ser curada y que, aunque no se ve, por dentro hay infección y al tocarla duele. Para poder sanar tendríamos que abrir de nuevo la herida, limpiarla, tratarla y suturar para que vuelva a cicatrizar. Pero esta vez, al haber sido tratada, cicatrizará y sanará. Y aunque al mirar siempre podremos ver la cicatriz ya no nos molestara y si alguien la toca ya no nos dolerá, se podría decir que “ya no nos podrán poner el dedo en la llaga, porque no habrá llaga”.
En muchas ocasiones, el “abrir de nuevo esa herida”, supone un esfuerzo considerable para la persona afectada y a menudo surgen bloqueos espontáneos, que son mecanismos de defensa que, sin pretenderlo, el cliente usa para evitar revivir el dolor del trauma. Pero sin esa reviviscencia no es posible la curación.
En casos de trauma[Enlace a 1.5] el neurofeedback no es directamente un tratamiento, si no un apoyo al tratamiento psicológico.
En algunos casos el trauma está tan profundamente enterrado que, aunque se pueda constatar por sus efectos que existe, la persona que lo ha padecido no lo recuerda o lo tiene tan bloqueado que no lo considera como tal.
En esos casos, un entrenamiento de neurofeedback puede ayudar a reactivar el recuerdo del trauma, desbloqueando su visualización y permitiendo trabajarlo a nivel terapéutico.
Por otra parte, un entrenamiento en reducción de ansiedad ayudará al cliente a afrontar sus miedos, facilitando la terapia. El neurofeedback nos permite reducir la sensación subjetiva del dolor y eliminar el bloqueo que impide el reprocesamiento del trauma.

Psicólogo clínico especializado en terapia cognitivo conductual y neuropsicología.
Centro de Neurofeedback en Zaragoza del Psicólogo Manuel Olalla