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Trastornos disociativos y su tratamiento

¿Qué son los trastornos disociativos?

Un trastorno disociativo es un mecanismo de defensa extremo, mediante el cual se produce una desconexión de un suceso o una serie de vivencias con una connotación tan negativa para la persona que los ha padecido, que llega al extremo de perder características tan intrínsecas como la memoria, la conciencia o la identidad.

Se suele considerar que los trastornos disociativos son resultado de un trauma, pero no siempre tiene que ser así, una situación muy estresante mantenida en el tiempo puede ser también un desencadenante.

La disociación actúa como mecanismo de defensa eliminando la realidad de la persona y sustituyéndola por otra en la que el recuerdo doloroso se ve minimizado o desaparece. Se puede crear otra personalidad que con su modelo de afrontamiento emocional pueda afrontar mejor el dolor del recuerdo, se puede olvidar el propio pasado para borrar el recuerdo o, simplemente, verse a uno mismo aislado de su propio yo o de su entorno.

Aunque el trastorno de conversión no es considerado un trastorno disociativo, tiene muchos elementos comunes con ellos, en la medida que se produce una desconexión perceptiva o motora de la realidad en la que se vive.

Además de los trastornos disociativos que se consideran clínicamente relevantes, que se exponen a continuación, el mecanismo de disociación no es algo totalmente extraño entre la población media. En ocasiones al realizar una desconexión con algún recuerdo o momento doloroso estamos disociando, aunque no de forma preocupante, ya que somos conscientes de ello.

Trastorno de identidad disociativo

Quizás el más llamativo de los trastornos disociativos sea el de identidad. La literatura y el cine han acercado al conocimiento popular -no siempre acertadamente- lo llamado “doble personalidad” o “personalidad múltiple”.

La persona que lo padece presenta diferentes sentidos del yo, es decir, diferentes personalidades. Puede haber solo una personalidad alternativa o varias. Cada una de ellas puede tener diferentes recuerdos, respuestas emocionales, respuestas afectivas, conductas e, incluso, diferentes niveles cognitivos.

La personalidad original sigue existiendo, pero es “desconectada” por las personalidades alternativas. Tras esos episodios se manifiestan lapsus de memoria respecto de los acontecimientos que se han producido cuando otras de las personalidades eran dominantes.

Amnesia disociativa

Cuando pienso en este trastorno no puedo dejar de recordar la película Recuerda”, dirigida por Hitchcock e interpretada por Gregory Peck, en el que el protagonista sufre amnesia disociativa (también un trastorno de identidad disociativo) porque cree haber asesinado a otra persona.

En este trastorno, para olvidar un acontecimiento o serie de sucesos muy negativos, se produce una pérdida involuntaria de los recuerdos. Lo más habitual es que esa amnesia esté restringida a los recuerdos dolorosos o, como mucho, a un periodo de tiempo o circunstancias cercanas a dicho periodo. No obstante, en ocasiones la amnesia puede llegar a afectar a la propia identidad y a la globalidad de los recuerdos episódicos.

Trastorno de despersonalización

La despersonalización consiste en verse a sí mismo como si fuera alguien ajeno.

Se sienten los pensamientos, percepciones, emociones, acciones o el propio cuerpo como algo irreal o distante. Es como ser un observador externo de uno mismo.

Asociadas a esa sensación de no sentirse uno mismo suelen aparecer distorsiones perceptivas o del sentido del tiempo, sensación de irrealidad y embotamiento.

Trastorno de desrealización

La desrealización consiste en ver el entorno propio como algo ajeno.

Las personas, objetos o el propio ambiente se sienten como algo irreal o distante.

Esa sensación de ajenidad se manifiesta de diferentes formas: sintiendo que lo que nos rodea está distorsionado o nebuloso, que se está viviendo en un sueño o que todo lo de alrededor carece de vida.

Tratamiento de los trastornos disociativos

Puesto que, como se ha visto, los desencadenantes de los trastornos disociativos suele ser un trauma o una situación emocional continuada que provoca gran malestar, que aunque técnicamente no lo sea, se puede tratar como un trauma, la vía habitual de tratamiento es la misma que la del trauma.

Junto a las técnicas de trabajo con el trauma se pueden aplicar varios tratamientos dirigidos directamente al síntoma, como por ejemplo con Gestalt o PNL (Programación Neurolingüística) que ayuden a reducir la intensidad de los síntomas, ayudando al paciente a distinguir entre su yo y su entorno real de sus yoes o entornos disociados.

También se pueden tratar los síntomas con neurofeedback. Un entrenamiento en mejora de las funciones ejecutivas reforzará el sentido del yo y la capacidad de discriminar entre lo real y la distorsión de la realidad que se padece.

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Manuel Olalla

Manuel Olalla

Psicólogo clínico especializado en terapia cognitivo conductual y neuropsicología.

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