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Trastornos alimentarios y su tratamiento

¿Qué son los trastornos alimentarios?

Los trastornos alimentarios, también denominados en ocasiones TCA (Trastornos de la Conducta Alimentaria) son todos aquellos que tiene que ver con la alimentación inadecuada, sea por exceso, defecto, desorden o, incluso, por excentricidad.

Aunque los dos trastornos más paradigmáticos y conocidos de esta categoría son la anorexia y la bulimia, existen otros muy distintos e igual de preocupantes. Una alimentación inadecuada va hacer que nuestro organismo empiece a funcionar de forma incorrecta, muchas veces llevándolo a extremos, por lo que este tipo de trastornos no son solo perjudiciales para nuestra salud mental, sino que llegan a ser peligrosos en todos los niveles.

La base de casi todos los trastornos alimentarios se encuentra en una baja autoestima y una búsqueda de satisfacerla a través de la alimentación, ya sea por un deseo no controlado de cambiar la imagen que damos a los demás o por la necesidad de usar los alimentos como una forma de calmar nuestra ansiedad, como ocurre en los trastornos obsesivo-compulsivos. También, en algunas ocasiones, las conductas alimentarias inadecuadas se deben a una búsqueda de la autodestrucción.

Anorexia nerviosa

Lo que diferencia la anorexia del resto de los trastornos alimentarios es el exceso de control. Aunque la base del trastorno sea muy similar a la bulimia, en la anorexia existe un control estricto de lo que se ingiere. Se suele asociar los vómitos provocados solo con la bulimia, pero también puede darse en casos de anorexia, en las que la presión social o familiar obliga a ingerir alimentos indeseados y se utiliza el vómito provocado como forma de control.

Ese exceso de control es lo que conlleva la característica más visible de esta enfermedad: la delgadez extrema. Ese control estricto de la alimentación acaba produciendo un peso corporal indeseablemente bajo en relación al esperado para esa edad, constitución y altura.

La delgadez por sí misma no implica anorexia, para que pueda considerarse un trastorno debe ir acompañada de un miedo patológico a ganar peso o engordar y una distorsión de la visión que se tiene de uno mismo en relación al peso corporal o del aspecto, en relación a la presencia de zonas de grasa corporal.

Bulimia nerviosa

Si la principal característica de la anorexia era el autocontrol, en la bulimia tenemos justo lo contrario, una sucesión de conductas alimentarias descontroladas seguidas de unas conductas compensatorias para evitar el aumento de peso, tras la ingesta inapropiada.

Es decir, lo que caracteriza a la bulimia son los atracones de comida seguidos de diferentes conductas encaminadas a que ese atracón no produzca un aumento de peso. Algunas de estas reacciones inapropiadas son: provocarse el vómito, uso de laxantes, uso de diuréticos y ayuno o ejercicio compensatorio excesivos.

Como en la anorexia, esta conducta alimentaria inadecuada tiene que deberse a una baja autoestima, basada en la autoimagen corporal.

Clínicamente se considera atracón tanto a la ingesta de alimentos muy superior a la que la media de las personas realizaría en las mismas circunstancias, como a la sensación de falta de control subjetiva, que supone un sentimiento de impotencia para detener la ingesta.

Para que esos atracones constituyan un trastorno de bulimia nerviosa, deben darse al menos una vez a la semana durante un mínimo de tres meses.

Trastorno de atracones

La diferencia entre un trastorno de atracones y una bulimia nerviosa es la falta de conductas compensatorias tras los atracones.

En la bulimia, tras un atracón, se busca eliminar el exceso de comida ingerida con diferentes estrategias, desde el vómito provocado hasta el abuso de ejercicio físico. En el trastorno de atracones, tras la ingesta compulsiva solo queda el malestar y el remordimiento.

Las personas que padecen este trastorno suelen mostrar algunas características específicas durante la ingesta: comer muy rápido, comer en solitario, comer hasta que no se puede más y comer sin hambre.

Trastorno de rumiación

Las personas que padecen este trastorno regurgitan los alimentos que comen. En algunos casos los alimentos regurgitados se escupen y desechan, pero en otros pueden ser vueltos a masticar y tragar.

Para que se pueda diagnosticas este trastorno no debe existir problema físico o enfermedad que justifique esta conducta y debe de perdurar al menos durante un mes.

Pica

El peculiar nombre de este trastorno tiene su origen en el latín, en el que significa urraca. Una de las conductas que se asocia con las urracas, no necesariamente cierta, es que comen cualquier cosa, especialmente si brilla. Lo cierto es que se trata de un ave omnívora y come casi cualquier tipo de alimento y, posiblemente, de ahí su fama de carroñeras.

Las personas que padecen este trastorno se caracterizan por ingerir sustancias no nutritivas.

No existe un estándar de las cosas que pueden ser ingeridas por una persona con este trastorno, como ejemplo, algunas de ellas pueden ser: cabellos, tejidos, papel o barro.

Obviamente la ingesta de estas sustancias debe ser frecuente y no puede explicarse por el desarrollo cognitivo del que lo padece (los niños pequeños pueden tener esta conducta simplemente por falta de criterio sobre lo que se puede comer y lo que no).

Tampoco se consideraría este trastorno si la ingesta inapropiada está vinculada a creencias religiosas o culturales.

Tratamiento de los trastornos alimentarios

Uno de los principales problemas asociados a este tipo de problemas es el peligro que conllevan para la persona que los padece, ya que la nutrición inadecuada puede llevar a graves consecuencias para el cuerpo y la salud en general. Por eso, en la mayoría de los casos es necesario un seguimiento médico, además del psicológico.

En la mayoría de los casos, las personas que han padecido una anorexia nerviosa, si no han recibido el adecuado tratamiento psicológico, acaban reduciendo síntomas y convierten su anorexia en bulimia y, posteriormente, en un trastorno de atracones. No siempre se produce esa secuencia, pero es bastante habitual, ya que las personas que padecen anorexia no consiguen mantener su control férreo indefinidamente y, entonces, necesitan recurrir a las conductas compensatorias. Por otra parte, la conciencia del peligro de las propias conductas compensatorias, puede llevar a abandonarlas, pero sin que por ello mejore la autoestima y el autocuidado.

Por ello, la base de cualquier tratamiento de un trastorno alimentario debe estar en la autoestima. Hay que entender por qué la persona tiene una mala imagen de sí misma y trabajar para que vaya recuperándola.

En ocasiones la anorexia es debida a un trauma, otras veces a una situación continuada de estrés emocional durante la infancia, por ello, si se identifican esas dianas, el tratamiento del trauma puede ayudar en estos trastornos.

No obstante, sobre todo en casos de anorexia, si no se trata la rigidez no es posible llegar a la persona para poder ayudar con su problema. En este aspecto, los mejores tratamientos son los enfocados en conductas obsesivas y compulsivas.

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Manuel Olalla

Manuel Olalla

Psicólogo clínico especializado en terapia cognitivo conductual y neuropsicología.

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