Neurofeedback y Psicología en Zaragoza
Se denomina daño cerebral adquirido, abreviado como DCA, a la aparición de lesiones en el cerebro, como resultado de un suceso, habitualmente un accidente o una enfermedad. El suceso va a ocasionar una lesión que ocasionará el mal funcionamiento de algún área neurológica, que o bien funcionaba correctamente antes del acontecimiento, o en caso de existir un mal funcionamiento anterior se verá empeorado por el suceso.
Las secuelas del daño cerebral adquirido son muy variadas, según la ubicación y alcance de la lesión.
Los casos habituales de daño cerebral adquiridos son: ictus, traumatismo craneoencefálico, anoxia, tumores cerebrales y enfermedades infecciosas que afectan al cerebro. Los dos primeros son los más frecuentes y se tratarán con más detalle en los siguientes apartados.
Un ictus es un trastorno súbito de la circulación cerebral, que afecta al funcionamiento de una o varias áreas cerebrales.
El ictus es el equivalente al infarto, pero en el cerebro en vez de en el corazón. Se suelen denominar con diferentes expresiones, más o menos apropiadas: embolias, accidentes cerebrovasculares, ataque cerebral o apoplejía.
Se suelen clasificar los ictus en hemorrágicos, cuando un vaso sanguíneo se rompe, e isquémicos, cuando una arteria se obstruye. Aunque una clasificación más extensa sería:
Los ictus cerebrales pueden ocasionar los siguientes síntomas:
En 1981, Margaret Ayers, consciente de los resultados prometedores del neurofeedback con la epilepsia, realizó un detallado estudio sobre los efectos del entrenamiento del neurofeedback con personas afectadas por ictus cerebrales. En un principio se centró en el entrenamiento muscular, reforzándolo con ejercicio, biofeedback aplicado a los músculos y neurofeedback; los resultados mostraron que la mejora en el rendimiento muscular era significativamente mejor usando neurofeedback.
Posteriormente, en 1995, repitió la experiencia, pero esta vez controlando las mejoras en los ámbitos físico, cognitivo y emocional. Los que recibieron neurofeedback mostraron una mejoría del movimiento muscular, mejora de la concentración y memoria a corto plazo y menos cambios de humor. El grupo de control había mejorado algo el movimiento, pero menos que los que recibieron neurofeedback, y ninguna mejora en el estado cognitivo o emocional.
Se denomina traumatismo craneoencefálico (TCE) a la patología cerebral causada por un agente mecánico externo.
Pueden ser abiertos (si hay apertura del cráneo) o cerrados (si no la hay). Los daños causados se deberán a las heridas que penetran en el cráneo dañando los tejidos o a la aceleración y parada bruscas del cerebro dentro del cráneo, que lesiona los tejidos en la zona del impacto y en la zona opuesta. Independientemente de la dirección y punto del impacto, también suelen ser afectadas las zonas interiores del lóbulo frontal y de los lóbulos temporales.
Los daños afectan al tejido cerebral, los vasos sanguíneos y las meninges, lo cual conlleva destrucción celular, destrucción de conexiones neuronales, ictus y edemas cerebrales.
Un traumatismo craneoencefálico, abierto o cerrado, puede producir una variada cantidad de síntomas:
El análisis de los electroencefalogramas de una persona aquejada de un traumatismo craneoencefálico muestra una anormal abundancia de ondas lentas, que en algunos casos se alterna con actividades epileptiforme, tales como ondas cortantes, picos, y las descargas de punta-onda lenta.
Basándose en estas anomalías en las ondas cerebrales y continuando la línea de investigación que había emprendido con los ictus, Margaret Ayers realizó en 1986 un completo estudio de los beneficios del neurofeedback en pacientes afectados por traumatismos craneoencefálicos. En total aplicó 24 sesiones de neurofeedback, en cuatro tandas de seis sesiones, a 250 personas afectadas por un trastorno craneoencefálico. Los resultados fueron espectaculares: los individuos reportaron un aumento de energía y una disminución de la depresión y los arrebatos del mal genio en las primeras seis sesiones. Durante las siguientes seis sesiones, las personas informaron de una disminución de la sensibilidad al sonido, a la luz y una capacidad de atención incrementada. En las siguientes seis sesiones, todos los individuos tuvieron una reducción de los mareos y los dolores de cabeza hasta desaparecer. En las últimas seis sesiones, las personas reportaron aumento de la libido y menor confusión de letras o palabras. Además, al término de las 24 sesiones, un 60% había recuperado su memoria a corto plazo.

Psicólogo clínico especializado en terapia cognitivo conductual y neuropsicología.
Centro de Neurofeedback en Zaragoza del Psicólogo Manuel Olalla