TRASTORNOS CRANEOENCEFÁLICOS

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Los traumatismos craneoencefálicos y sus síntomas

Se denomina traumatismo craneoencefálico (TCE) a la patología cerebral causada por un agente mecánico externo.

Pueden ser abiertos (si hay apertura del cráneo) o cerrados (si no la hay). Los daños causados se deberán a  las heridas que penetran en el cráneo dañando los tejidos o a la aceleración y parada bruscas del cerebro dentro del cráneo, que lesiona los tejidos en la zona del impacto y en la zona opuesta. Independientemente de la dirección y punto del impacto, también suelen ser afectadas las zonas interiores del lóbulo frontal y de los lóbulos temporales.

Los daños afectan al tejido cerebral, los vasos sanguíneos y las meninges, lo cual conlleva destrucción celular, destrucción de conexiones neuronales, ictus y edemas cerebrales.

Un traumatismo craneoencefálico, abierto o cerrado, puede producir una variada cantidad de síntomas:

 

  • Pérdida de recuerdos previos al traumatismo
  • Incapacidad para generar nuevos recuerdos duraderos después del traumatismo
  • Déficit intelectual
  • Problemas de comunicación: afasia, parafasia, alexia, agrafia, falta de habla espontánea, etc.
  • Disminución de habilidades visoespaciales
  • Déficit en las funciones ejecutivas
  • Cambios de personalidad
  • Dolores de cabeza crónicos

El neurofeedback como tratamiento complementario en casos de traumatismos craneoencefálicos

El análisis de los electroencefalogramas de una persona aquejada de un traumatismo craneoencefálico muestra una anormal abundancia de ondas lentas, que en algunos casos se alterna con actividades epileptiforme, tales como ondas cortantes, picos, y las descargas de punta-onda lenta.

Basándose en estas anomalía en las ondas cerebrales y continuando la línea de investigación que había emprendido con los ictus, Margaret Ayers realizó en 1986 un completo estudio de los beneficios del neurofeedback en pacientes afectados por traumatismos craneoencefálicos. En total aplicó 24 sesiones de neurofeedback, en cuatro tandas de seis sesiones, a 250 personas afectadas por un trastorno craneoencefálico. Los resultados fueron espectaculares: los individuos reportaron un aumento de energía y una disminución de la depresión y los arrebatos del mal genio en las primeras seis sesiones. Durante las siguientes seis sesiones, las personas informaron de una disminución de la sensibilidad al sonido, a la luz y una capacidad de atención incrementada. En las siguientes seis sesiones, todos los individuos tuvieron una reducción de los mareos y los dolores de cabeza hasta desaparecer. En las últimas seis sesiones, las personas reportaron aumento de la libido y menor confusión de letras o palabras. Además, al término de las 24 sesiones, un 60% había recuperado su  memoria a corto plazo.