TRASTORNOS DEL ESPECTRO AUTISTA


 

Bases neuronales de los trastornos del espectro autista

Los estudios de personas autistas han encontrado diferencias en algunas regiones del cerebro, incluyendo el cerebelo, la amígdala, el hipocampo, el septo y los cuerpos mamilares. En particular, la amígdala e hipocampo parecen estar densamente poblados de neuronas, las cuales son más pequeñas de lo normal y tienen fibras nerviosas subdesarrolladas. Estas últimas pueden interferir con las señales nerviosas. Otra de las características encontradas es que se puede presentar un subdesarrollo de “las neuronas espejo”, incluso algunos expertos afirman que carecen de ellas, dicha ausencia o subdesarrollo provoca un descenso metabólico y funcional en el lóbulo frontal.

El peso del cerebro de los niños autistas menores de 12 años es mayor que el esperado para niños de la misma edad y sexo, mientras que el peso del cerebro de adultos autistas era levemente inferior en 100 a 200 g que los esperados para su edad y sexo. Comparados con niños sin esta afección, los niños autistas muestran: menor tamaño neuronal, aumento del empaquetamiento de la densidad celular en el sistema límbico del cerebro y afectación del desarrollo del árbol dendrítico del complejo hipocampal.

En la actualidad los neuropsicólogos clínicos están llevando a cabo terapias cognitivas, evaluaciones e investigaciones sobre la implicación del lóbulo frontal en el autismo, planteando unas posibilidades terapéuticas muy interesantes, entre ellas el uso del neurofeedback que permite el trabajo de forma directa en la corteza del lóbulo frontal.

Tipos de autismo

El DSM-V, el manual diagnóstico de la Asociación Americana de Psicología, cambia completamente la anterior clasificación realizada sobre el autismo, pasando a considerar todos los trastornos relacionados con déficit del área socio-comunicativa y con intereses restringidos y conductas repetitivas dentro de un mismo continuo, en el que las diferencias son cuantitativas y no cualitativas.

De esta forma, los trastornos autista de bajo y alto rendimiento, el trastorno de Rett, el trastorno desintegrativo infantil y el trastorno de Asperger pasan a ser un único tipo de trastorno, denominado trastorno del espectro autista (TEA) con mayor o menor grado de afectación en las dos dimensiones mencionadas: socio-comunicativa e intereses restringidos y conductas repetitivas.

Con este nuevo sistema se puede clasificar el autismo en nueve categorías, ya que se asigna un nivel, del 1 al 3, a cada una de las dos dimensiones mencionadas, con los siguientes criterios:

 

· Nivel 1: Requiere apoyo
·Nivel 2: Requiere un apoyo sustancial
·Nivel 3: Requiere un apoyo muy sustancial

Investigaciones realizadas sobre TEA y neurofeedback

En 2002, después de varios estudios preliminares sobre el tratamiento del autismo mediante neurofeedback, la doctora Betty Jarusiewicz, directora del Atlantic Research Institute, realizó un estudio con 24 niños afectados de desórdenes autistas. Separándolos en dos grupos homogéneos, uno de ellos tratados con terapia tradicional con asesoramiento a los padres y el segundo mediante neurofeedback. Los resultados fueron espectaculares, tras un promedio de 5 meses de tratamiento y 36 sesiones de neurofeedback (entre 20 en el caso de menos sesiones y 69 el que más), mientras que en el grupo de control sólo se consiguieron mejoras de los síntomas de un 3%, en el grupo tratado por neurofeedback se consiguieron mejoras en los síntomas del orden del 26% en casi todos los aspectos: sociabilidad 33%, habla, lenguaje y comunicación 29%, salud 26% y conciencia sensorial y cognitiva 17%, medidos mediante el cuestionario ATEC (The Autism Treatment Evaluation Checklist).

En 2006, los doctores Robert Coben e Ilean Padolsky, decidieron repetir el estudio de Jarusiewicz con una muestra mayor. Los resultados fueron aún más significativos, ya que se encontró una mejora en la sintomatología del 89% respecto del grupo de control, con una reducción de los síntomas del 40%, confirmados por evaluación neuropsicológica y neurofisiológica. Estos resultados se obtuvieron con tan sólo 20 sesiones de neurofeedback.

Muchos otros estudios aportan resultados cualitativamente similares, con mejoras significativas en las interacciones sociales recíprocas, la capacidad de comunicación y la relación tras un tratamiento con neurofeedback, que se mantiene tiempo después de finalizado el tratamiento.