TRASTORNOS DE LA INFANCIA QUE PERDURAN EN LOS ADULTOS

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Trastornos del desarrollo neurológico

Muchos de los llamados trastornos del desarrollo neurológico, que engloba un espectro tan amplio que abarca desde el déficit intelectual hasta el trastorno de tics, perduran en los adultos. La mayoría de ellos porque tienen un sustrato fisiológico y otros porque no han sido adecuadamente tratados durante la infancia.
Seguidamente se exponen los principales trastornos del desarrollo neurológico que suelen perdurar en adultos:
 

  • Discapacidades intelectuales: la mayoría de las causas del retraso mental son genéticas, como el síndrome de Down o el síndrome de X-frágil, por lo que perduran en los adultos. Otras, aunque sean ambientales, suponen anomalías fisiológicas, como las malformaciones fetales o las infecciones en la infancia que afectan al cerebro, por lo que seguirán existiendo en el adulto. Sin embargo, las debidas a maltrato emocional o privación de estímulos pueden ser corregidas en la infancia, si son adecuadamente tratadas, pero perdurarán si no lo han sido. En cualquiera de los tres casos, el neurofeedback puede usarse en los adultos con retraso mental, igual que en los niños, ya que la plasticidad cerebral no desaparece con la edad, aumentando su capacidad de procesamiento, atención, memoria e inteligencia.

 

  • Trastornos de la comunicación: son varios los trastornos de la comunicación que perduran en los adultos:

 

· Trastornos del lenguaje: incluiría las dificultades en el uso del lenguaje oral, comprensión lectora y ortografía. La clasificación anterior nombraba estos trastornos como: dislexia, trastorno del lenguaje expresivo y trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo. El tratamiento en adultos es el mismo que en niños, ya que independientemente de la edad, se trata de reforzar las mismas estructuras.

· Trastornos del habla: el tartamudeo en adultos, además del problema fonológico en sí mismo, suele ser una causa de baja autoestima. La persona que padece esta afección suele cohibirse en diferentes entornos sociales y, muchas veces, también personales. Esta categoría englobaría además: déficit en el conocimiento fonológico, déficit en el control neuromotor, deficiencias en las habilidades articulatorias, déficit en la fluidez del discurso y déficit vocales. El tratamiento debe realise tanto a nivel de las deficiencias fonológicas, como mediante el entrenamiento en neurofeedback de las estructuras implicadas, como con un trabajo de mejora de la autoestima.

 

  • Trastornos del espectro autista: como en las discapacidades intelectuales, la base neurofisiológica de este trastorno hace que siga existiendo en los adultos. Es muy importante, que si en la infancia no se ha tratado adecuadamente este trastorno, sobre todo en casos de autismos de bajo rendimiento, se realice este trabajo en adultos. El neurofeedback permite potenciar el cerebro de personas con autismo, independientemente de su edad.

 

  • Trastornos por déficit de atención con hiperactividad: aunque el nombre del trastorno incluya la palabra hiperactividad, no todos los niños muestran hiperactividad, que es sólo un efecto secundario de la inatención. Cuando un niño no ha sido tratado de este trastorno se dice que el adulto lo mantiene de forma residual. En la mayoría de estos casos la hiperactividad ha desaparecido en el adulto y sólo queda la intención, que suele haberse suplido por estrategias cognitivas. Eso hace que la mayoría de los adultos con TDAH residual no busquen tratamiento, aunque siguen teniendo las dificultades neurológicas en la focalización de la atención que tenían de niño. El neurofeedback, refuerza las estructuras paliando las deficiencias atencionales que existen en los adultos con TDAH residual.

 

  • Trastornos motores: dentro de los trastornos motores, los que mejor se tratan con neurofeedback son los trastornos de tics, mediante un entrenamiento para reducir la hiperactividad en las áreas corticales inhibitorias. Ese entrenamiento funciona igual en niños que en adultos.

 

Trastornos perturbadores del control de impulsos y de conducta

Hay conductas infantiles y adolescentes sumamente disruptivas, una de las peores es el trastorno de conducta, antiguamente denominado trastorno disocial. Se caracteriza por agresión a personas o animales, destrucción de la propiedad, engaño o robo, como una patrón de conductas que se da con cierta frecuencia, al menos tres actos del tipo indicado en un año.

Este trastorno, si no es tratado en la infancia, suele desembocar en un adulto que presente un trastorno de la personalidad antisocial. Se trata de un patrón de comportamiento que se caracteriza por la vulneración de los derechos de los demás, que puede manifestarse como incumplimiento de normas y leyes, engaño, impulsividad, agresividad, conductas de riesgo, irresponsabilidad y falta de remordimientos.

 

El tratamiento de este trastorno es complejo y requiere una actuación multidisciplinar, en la que el neurofeedback ayuda a rebajar la activación cortical, lo que reduce la impulsividad y agresividad.

Trastornos de la excreción

Aunque no es habitual, muchos adultos que han padecido enuresis de niños la siguen padeciendo de adultos. En nuestra sociedad el hecho de no controlar los esfínteres es algo tan estigmatizante que los adultos que padecen este trastorno suelen ocultarlo y sentirse avergonzados por padecerlo. Eso conlleva que al propio trastorno de enuresis se añadan déficit de autoestima y de ansiedad anticipatoria.

El tratamiento de la enuresis en adultos se realiza a varios niveles, siendo el más importante el descenso de la ansiedad anticipatoria, que puede realizarse fácilmente con neurofeedback.