TDAH

Bases neurológicas del TDAH

El TDAH es un trastorno de la atención con base orgánica.

Se observa mediante tomografía y resonancia magnética, que los niños afectados

por este trastorno padecen un déficit de la función reguladora que ejercen varios neurotransmisores en la región de la corteza prefrontal y el cuerpo estriado.

Uno de los neurotransmisores afectados es la dopamina, que actúa entre otros lugares en el núcleo accumbens, limitando la información que debe ser procesada y permitiendo focalizar la atención. El déficit en esta región cerebral aumenta la dificultad para mantener una atención sostenida.

Otro neurotransmisor afectado es la noradrenalina, que incidiría sobre los sistemas atencionales posteriores, que permiten cambiar la focalización de un estímulo a otro. Por lo tanto, su déficit dificulta la capacidad de alternar la atención con rapidez.

La noradrenalina y la dopamina también actúan sobre los sistemas atencionales anteriores, relacionados con funciones ejecutivas, análisis de datos y preparación o planificación de la respuesta. El déficit de ambos neurotransmisores conlleva un ingreso excesivo de información, que cuesta inhibir y discriminar, dificultando la focalización de la atención sobre estímulos monótonos o poco marcados.

Aunque se tiene menos información al respecto, se considera que hay otro neurotransmisor implicado en el TDAH, la serotonina, pues se relaciona con el control de los impulsos.

Por último, análisis neuroanatómicos han hallado menor volumen cerebral en la corteza prefrontal y premotora en niños afectados de TDAH, lo que puede correlacionarse con un menor conexionado neuronal.

Prevalencia del TDAH

La prevalencia del TDAH es muy alta. Los datos cambian según la fuente y la región geográfica, pero se admite que el porcentaje de niños afectados por TDAH está entre un 5% y un 10%, siendo tres veces mayor la frecuencia en los varones.

También hay un porcentaje elevado de adultos que han padecido TDAH en la infancia y que, no habiendo sido adecuadamente tratado, mantienen síntomas y dificultades atencionales.

Algunas investigaciones realizadas sobre neurofeedback y TDAH

Se han realizado muchos estudios para constatar la eficacia del entrenamiento con neurofeedback en niños con TDAH, aquí nombraremos solo algunos de ellos:
 

  • En 1995, estudios realizados por la Dra. Lubar en la Universidad de Tennessee, demostraron que los síntomas mejoraban sustancialmente y dicha mejora se mantenía en el tiempo, estamos hablando de seguimientos de más de 10 años.
  • En 1995, Rossiter y Lavaque encontraron que en 20 sesiones de neurofeedback se produjeron mejoras en cuanto a atención y concentración comparables al tratamiento farmacológico. El mismo estudio y con idénticos resultados fue repetido años más tarde por Ritalin y Fuchs et al. (2003).
  • En otros estudios los resultados mostraron mejoras superiores en el caso del entrenamiento con neurofeedback respecto a la toma continuada de fármacos, como lo demuestran Monastra et al. (2002).

 

Además de esto, se ha demostrado que algunos de los efectos colaterales dentro del entrenamiento con neurofeedback en niños han sido tan importantes como: la mejora de los patrones del sueño, el aumento en la estabilidad del estado de ánimo y la mejora del rendimiento académico así como en la retención y memoria.
 

  • En 2009, Martijn Arns, Sabine de Ridder, Ute Strehl, Marinus Breteler y Anton Coenen realizaron un completo metaanálisis de todos los estudios documentados sobre neurofeedback y TDAH, descartando los metodológicamente débiles y seleccionando los quince mejores estudios experimentales de América, Europa y Asia. Los resultados de dichos estudios fueron desmenuzados, cuestionados y estandarizados, para poder obtener un resultado fiable. La conclusión fue que el neurofeedback producía el mismo efecto en los síntomas del TDAH que la medicación y que, comparado con otros métodos de terapia tradicional, era mucho más efectivo para el tratamiento de la inatención y la impulsividad y moderadamente más efectivo en el tratamiento de la hiperactividad.

 

Tipología del TDAH basada en el neurofeedback

Los análisis por electroencefalografía y resonancia magnética funcional coinciden en detectar una baja activación de las regiones corticales pre-frontales y centrales, especialmente cuando se realizan tareas académicas estresantes.

Al contrario que el diagnóstico tradicional basado en el DSM-V, mediante neurofeedback se pueden diferenciar distintos tipos de TDAH. Cada uno con su tratamiento específico mediante neurofeedback:
 

1- Baja actividad en toda la corteza cerebral.
2- Lóbulo frontal con diferente activación que el resto de la corteza: es lo más habitual en casos de TDAH sin hiperactividad.
3- Baja actividad en el lóbulo pre-frontal, pero que desaparece ante tareas intelectuales desafiantes. Caracterizan un TDAH con conductas desafiantes.

· Si la baja actividad se da en el lóbulo pre-frontal derecho, suele indicar poco control de impulsos y, habitualmente, inadecuada adaptación social, pero buena organización de tarea.
· Si la baja actividad es en el lóbulo pre-frontal izquierdo, hay pobre organización de la tarea, pero buena adaptación social.

4- Sobre actividad en la región anterior medial del lóbulo frontal. Está relacionada con el TOC (trastorno obsesivo compulsivo) y caracteriza un TDAH con excesiva atención a los detalles que les impide prestar atención a lo importante. Suelen tener volatilidad emocional.

Tratamiento del TDAH mediante neurofeedback

Cada vez más se está generalizando el uso del Neurofeedback como tratamiento del TDAH, en lugar de la medicación con estimulantes.

La Academia Norteamericana de Pediatría incluye el neurofeedback en su lista de modelos de intervención basados en la evidencia para el tratamiento del TDAH. Así mismo, varios seguros médicos privados en EEUU, Alemania o Francia ya incluyen el neurofeedback como uno de los servicios que ofrecen a sus clientes.

 

El Neurofeedback crea plasticidad neuronal, es decir, modifica la cantidad e intensidad de conexiones entre neuronas. En los casos de TDAH se conocen perfectamente los tratamientos más adecuados para conseguir la disminución de síntomas asociados al TDAH: falta de atención, hiperactividad e impulsividad. Además, permite enfocar el tratamiento según las lecturas específicas tomadas a cada persona, haciéndolo más efectivo.

 

Estudios longitudinales demuestran que con 40 sesiones de neurofeedback los efectos del tratamiento duran un mínimo de 10 años, por lo que en la mayoría de los casos un único tratamiento es suficiente para toda la infancia. Experimentalmente se ha constatado que la plasticidad producida por el neurofeedback puede guiarse para compensar los déficit dopaminérgico y noradrenérgico que padecen los niños con TDAH, sin los efectos secundarios de la medicación y manteniendo sus efectos durante muchos años tras la finalización del tratamiento, mientras que la medicación deja a de actuar a los pocos días de haber cesado el tratamiento.