OTROS DOLORES CRÓNICOS

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Tipos de dolor crónico

Una estimación realizada por la Sociedad Española del Dolor ha estimado que el 11% de la población española sufre de dolor crónico.

Se considera que un dolor es crónico cuando dura más de 6 meses.

Se suele clasificar el dolor crónico en dos tipos:
 

  • Dolor crónico maligno: es el producido por enfermedades potencialmente terminales. El más común es debido al cáncer o su tratamiento.

 

  • Dolor crónico no maligno: es síntoma de una enfermedad o trastorno que no compromete la vida a medio plazo. Algunos de los más frecuentes son:

 

    ○ Dolor lumbar

    ○ Dolor dorsal

    ○ Cefalea y migraña

    ○ Fibromialgia

    ○ Artritis

    ○ Producido por un nervio dañado

    ○ Por alteración del flujo sanguíneo

Neurofeedback para el tratamiento del dolor crónico

La mayoría de los dolores crónicos se deben a causas fisiológicas, sin embargo diversos estudios han constatado que la relajación y meditación ayudan a reducir la sensación subjetiva del dolor y soportarlo mejor.

 

El neurofeedback nació en la década de los 60 en EEUU precisamente tratando de conseguir un estado de relajación similar al que se producía con la meditación. En aquella época se estaban redescubriendo las culturas orientales lo que llevó a introducir en occidente las artes marciales, el yoga y la meditación.

Se comprobó que la meditación ayudaba a combatir la ansiedad y el estrés propia de la vida “moderna” y que, a nivel neurológico, eso se traducía en un aumento del ritmo alfa en el cerebro. Es decir, que se conseguía que la frecuencia dominante del cerebro en los estados de meditación fuese una velocidad intermedia, entre 8 y 10 Hz, a la que se denominó Alfa.

Queriendo encontrar un “atajo” al estado de calma provocado por la meditación, que para muchos era muy difícil de conseguir, se pensó en trasladar la técnica del biofeedback, que se había empezado a probar en lo años 50, aplicada a las ondas cerebrales, para tratar de entrenar el cerebro en el ritmo alfa, sin tener que pasar por el “engorroso” trabajo de dejar la mente en blanco.

Y se consiguió. Las personas entrenadas con neurofeedback conseguían más fácilmente entrar en el ritmo alfa y lograban los mismos beneficios que los que practicaban la meditación: mayor calma y tranquilidad interior, reducción del estrés y mejora de estado de ánimo.

 

Esta misma técnica y otras más modernas basadas en entrenamiento de un ritmo muy similar al alfa, que se ha denominado sensoriomotor, han demostrado ser igualmente eficaces para la reducción de la percepción subjetiva del dolor. Las personas entrenadas en neurofeedback por estos métodos aumentan su umbral de dolor, resistiéndolo mejor, y se sienten menos alteradas en su vida diaria por el dolor constante que padecen.