OTRAS ADICCIONES A SUSTANCIAS

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Bases neurológicas de las adicciones

Las teorías modernas sobre la adicción, como la teoría de la sensibilización del incentivo, postulada por Berridge y Robinson en 1993, consideran que no es el efecto placentero directo de la droga lo que provoca la adicción, sino la atribución que se hace de la misma como de algo deseado. Aunque la diferenciación puede no parecer importante, lo que implica esta teoría es que el mecanismo de adicción sería el mismo independientemente de la droga que se trate, ya que la adicción se debe a la atribución que se hace de la droga y no de su mecanismo específico de acción.

Muchos estudios coinciden en indicar que el sistema mesolímbico dopaminérgico (una vía de conducción neuronal que utiliza dopamina como neurotransmisor y conduce los impulsos del cerebro medio a la corteza prefrontal), sobre todo las proyecciones hacia el núcleo accumbens, posee un papel primordial en el refuerzo de adicciones, tanto de conductas, como el juego o el sexo, como de sustancias.

Estudios sobre neurofeedback y alcoholismo

El alcoholismo es una de las adicciones más difíciles de superar y una de las más estudiadas mediante neurofeedback.

Estudios realizados sobre el electroencefalograma de alcohólicos han documentado que tienen niveles más bajos de ondas cerebrales de velocidades lentas e intermedias y un exceso de ondas rápidas, incluso después de largos periodos de abstinencia. Se ha hipotetizado que los alcohólicos tienen un funcionamiento cerebral diferente, que hace que les resulte más difícil relajarse. Sin embargo, tras el consumo de alcohol aumentan sus ondas  intermedias y lentas. De alguna manera, y sin darse cuenta, los alcohólicos parecen estar tratando de compensar su propia patología cerebral. El estado mental relajado que se produce en ellos después del consumo actúa como reforzador de su conducta.

Varios estudios han mostrado como el entrenamiento con neurofeedback en reducción del estrés y aumento en las ondas de velocidades lentas e intermedias, es de un potencial prometedor como complemento al tratamiento del alcoholismo.

Peniston y Kulkosky en 1989 realizaron un estudio sobre el tratamiento del alcoholismo con apoyo de neurofeedback y constataron que tras cuatro años de seguimiento sólo el 20% del grupo tratado tradicionalmente se mantuvo sobrio, en comparación con el 80% del grupo experimental que recibió entrenamiento neurofeedback. Por otra parte, el grupo tratado con neurofeedback mostró una mejoría en la mayoría de los aspectos psicológicos, mientras que los tratados por terapia tradicional mejoraban en unos y empeoraban en otros.

El neurofeedback y otras adicciones a sustancias

Experimentos similares entrenando con neurofeedback, con resultados también positivos, se han llevado a cabo con personas con problemas de adicción a distintos fármacos, como antidepresivos, pastillas para dormir, benzodiazepinas y otros medicamentos, u otras drogas, como cocaína, heroína y marihuana.

Si bien no existen tantos estudios de estos casos, los resultados son siempre muy similares, lo que sería coherente con un mecanismo único de adicción que depende más de la atribución que de la propia droga.

En este sentido, hay que considerar que la vía de refuerzo dopaminérgica es sustancialmente la misma que se considera responsable del TDAH, y el neurofeedback ya ha sido reconocido internacionalmente como una herramienta probada para el tratamiento del mismo.