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La fibromialgia es un trastorno caracterizado por dolor musculoesquelético crónico generalizado, que en ocasiones también afecta a las vísceras. Los dolores musculoesqueléticos pueden afectar a los músculos, articulaciones, tendones, ligamentos y huesos.
Habitualmente va acompañado de problemas de fatiga, insomnio, laxitud, entumecimiento, memoria, ansiedad y estado de ánimo. También es habitual que las personas que padecen fibromialgia también padezcan síndrome de colon irritable, trastornos temporomandibulares y cefaleas.
La fibromialgia es el más frecuente de los trastornos que provocan dolor generalizado.
Se consideran dos formas de inicio de la fibromialgia:
Un macro estudio realizado en España en el año 2000 sobre la prevalencia de enfermedades reumáticas en la población española arrojaba los siguientes datos:
Como se puede calcular de los datos anteriores, del total de la población española que padecen dolores musculoesqueléticos el 63% son crónicos mientras que sólo el 37% son ocasionales. Igualmente se calcula que del total de afectados por dolores musculoesqueléticos crónicos casi la mitad, el 47%, cumple los criterios para fibromialgia.
Por último, de los españoles afectados por fibromialgia, el 95,5% son mujeres mientras que sólo el 4,5% son hombres.
El mismo estudio indica que la edad tipo para padecer fibromialgia es de los 40 a los 50 años.
Algunos autores consideran la fibromialgia como un conjunto sintomático, que sería la expresión común de varios síndromes distintos, que cursan con una manifestación similar de dolor generalizado y que provocan una respuesta inadecuada de los mecanismos reguladores del dolor del cerebro.
Sin embargo, sea una única la causa o varios desencadenantes de la misma sintomatología, los análisis neurofisiológicos parecen ser similares para la mayoría de los afectados.
Diferentes estudios parecen confirmar que la base de la fibromialgia se encuentra en una inadecuación del sistema nociceptivo, el encargado de discriminar cuando un estímulo es amenazante para nuestro cuerpo, que considera dañinos estímulos que realmente no lo son. Dicho de forma más coloquial, que el umbral del dolor se encuentra muy bajo en personas que padecen este trastorno.
Se ha descartado de forma casi unánime que el problema pueda estar en el sistema periférico, es decir, que se deba a una deficiencia en los receptores sensoriales o en la trasmisión de la información hasta el cerebro. Por lo tanto, si el problema no está en el origen ni en la transmisión debe estar en la interpretación del estímulo, es decir en el cerebro.
Los estudios realizados con resonancia magnética funcional sobre personas con fibromialgia muestran que ante un estímulo doloroso se activan las mismas áreas del cerebro que en personas que no padecen este trastorno, pero se activan ante estímulos menores y tardan más en desexcitarse.
Por otra parte, estudios realizados con resonancia espectroscópica en personas afectadas de fibromialgia han mostrado una mayor presencia de glutamato, un neurotransmisor con funciones excitatoria, en algunas zonas del cerebro relacionados con la interpretación de un estímulo como doloroso. Igualmente se ha encontrado un déficit de neurotransmisores encargados de funciones inhibitorias en regiones del cerebro implicadas en la modulación del dolor. Estas diferencias podrían explicar por qué las personas afectadas con fibromialgia sienten más dolor y con menos estímulo y por qué tarda más en calmar la sensación de dolor.
Además, esta desregulación podría explicar algunos de los síntomas comúnmente asociados a la fibromialgia.
Estas alteraciones funcionales parece que tienen también un correlato anatómico, pues estudios de resonancia volumétrica de personas afectadas por la fibromialgia muestran alteraciones volumétricas en la corteza cingular , la corteza insular, la amígdala y el giro-hipocampal. Todas estas estructuras están situadas bajo la corteza frontal y están relacionadas con la regulación emocional.
Hasta hace muy poco no había ningún medicamento aprobado oficialmente para el tratamiento de la fibromialgia. Recientemente se ha aceptado la pregabalina, que según diversos estudios sería eficaz sobre un 98% de los afectados de fibromialgia y reduciría la sensación percibida de dolor entre un 30 y 50%. Si bien, los estudios longitudinales muestran que a los 6 meses de tratamiento a un 32% de las personas tratadas con pregabalina había dejado de hacerle efecto.
Otros remedios que han probado una cierta eficacia en la reducción de la sensación de dolor han sido el uso de diferentes técnicas de relajación, reducción de estrés y el ejercicio físico. Si bien, como la medicación, tienen un efecto limitado.
Los estudios realizados con tratamientos de neurofeedback de personas afectadas de fibromialgia mostraron resultados similares a los de la medicación, en algunos aspectos, y mejores en otros. Así, la reducción del dolor se cuantificó en un 40%, similar a la evaluada con la pregabalina, pero la sensibilidad al dolor se redujo en un 79%. Además, aunque no hay estudios longitudinales específicos para la fibromialgia, todos los estudios sobre los efectos en neurofeedback en otros campos muestran que los efectos se mantienen a largo plazo.
Psicólogo clínico especializado en terapia cognitivo conductual y neuropsicología.
Centro de Neurofeedback en Zaragoza del Psicólogo Manuel Olalla