TERAPIA HUMANISTA

terapia-humanista-01Más que un marco teórico podemos considerar a la terapia humanística como una declaración de principios para el terapeuta. Nace con la idea de devolver al cliente al primer plano de la terapia, y relegar al terapeuta al nivel de copiloto, que debe servirle de ayuda para encontrar el camino, pero debe ser el cliente el que conduzca su propio destino y alcance las metas que está preparado para alcanzar.

Es una declaración de principios porque el terapeuta acepta incondicionalmente a su cliente, como ser humano, con sus defectos y virtudes, con sus actos acertados y erróneos, independientemente de cualquier juicio moral. Sólo empatizando plenamente con la persona que tenemos delante podemos ayudarle a encontrar su camino.

Un camino que debe marcar el cliente, no el terapeuta, que se convierte en compañero de viaje, más que en guía, que ayuda a encontrar el camino que se está buscando, pero que no traza una nueva ruta que no le ha sido solicitada.

 

En la terapia humanista el ser humano se considera como un todo. No hay división entre mente y cuerpo, entre materialismo y espiritualidad, entre razón y emoción.

Si queremos trascender a un mayor estado de consciencia, debemos integrar todas esas polaridades que nos contraponen, para que nos ayuden a avanzar hacia una felicidad mayor.

 

Y esa integración que hacemos de nosotros mismos debemos trasladarla a los demás. Tenemos que mirarlos también como un todo, como personas autónomas. Hay que dejar de pensar en los demás desde la egolatría, considerando sólo aquellas partes de ellos que nosotros necesitamos o usamos. Si lo hacemos dejaremos de sentirnos mal cuando no nos responden como esperamos, ya que en las vidas de los demás hay muchas otras personas, además del tiempo que deben dedicarse a sí mismos, y nosotros sólo somos una parte de ese todo.

 

La terapia humanística nos ha dejado una gran cantidad de técnicas muy útiles para aplicar en terapia. Algunas de las principales son: el análisis transaccional, el psicodrama o la bioenergética.

Todas ellas nos ayudan a integrar al ser humano consigo mismo y con los demás en un camino hacia la felicidad personal.