Modificando el cerebro

¿Es posible modificar el cerebro?

Hace poco leí que durante el siglo XXI iba a cambiar la tendencia de la ciencia, pasando del amplio estudio realizado en décadas pasadas a entender el universo a tratar de entender nuestro cerebro, pues se sabe mucho más de galaxias que están a muchos años luz que del funcionamiento del mismo.

Aunque básicamente esto puede ser cierto, da una falsa idea del estado actual de la comprensión del funcionamiento del cerebro. Es una estructura muy compleja y falta mucho de conocer sobre este órgano, pero ya sabemos bastante y tenemos conocimientos suficientes para intervenir directamente sobre el cerebro.

Y no sólo mediante la cirugía y otros procedimientos invasivos, sino a nuevas aproximaciones que nos permiten crear plasticidad neuronal dirigida a un fin. Una de estas técnicas más documentada, estudiada, contrastada y confirmada como científicamente válida es el Neurofeedback.

Aplicaciones en la infancia

Quizás las dos aplicaciones más espectaculares del Neurofeedback en niños sean en el TDAH (con y sin hiperactividad) y en los Trastornos del Espectro Autista.

En el caso del TDAH los muchos estudios realizados le dan la misma efectividad que el tratamiento farmacológico, lo que permite tratar este trastorno sin tener que medicar a los niños con estimulantes. También permite aplicarse en niños ya medicados para poder retirarles paulatinamente la medicación. Otra ventaja es que permite tratar a adolescentes y adultos con TDAH residual, en los que el tratamiento farmacológico se ha constatado que no funciona adecuadamente. Hay que destacar que La Academia Norteamericana de Pediatría incluye el Neurofeedback en su lista de modelos de intervención basados en la evidencia para el tratamiento del TDAH.

Respecto del Trastorno del Espectro Autista, desde los considerados Asperger hasta los autistas de bajo rendimiento, se ha constatado que el entrenamiento con Neurofeedback produce una espectacular reducción de la sintomatología, desde las estereotipias hasta la mejora de las funciones comunicativas, sociales o ejecutivas, entre un 30 y un 40%.

Pero no sólo se utiliza para estos trastornos, también ha demostrado utilidad contrastada en el tratamiento de los trastornos del aprendizaje, de la comunicación, de la conducta y en discapacidades intelectuales.

 

Mejora del rendimiento escolar

Hace muchos años, varios investigadores se plantearon: si el Neurofeedback puede ayudar a sanar cerebros dañados o con problemas, ¿podría mejorar cerebros sanos? La respuesta fue una variada de batería de experimentos que constataron que el Neurofeedback potenciaba el desarrollo de actitudes artísticas, profesionales y personales, como la atención, la memoria o la inteligencia.

Estos desarrollos se han trasladado a la infancia, siendo posible aumentar la capacidad de los niños para el aprendizaje mediante entrenamientos con Neurofeedback.

 

¿En qué consiste el tratamiento?

El Neurofeedback es un entrenamiento en el que el que enseñamos a un cerebro a generar (o inhibir) unas frecuencias de ondas en diferentes zonas del cerebro, por lo tanto es un aprendizaje y cada uno de nosotros tiene una velocidad de aprendizaje distinta. No sólo eso, sino que unos tenemos facilidad para aprender unas materias y nos cuestan más otras, mientras que a otras personas les pasa justo lo contrario. Por ello, es muy difícil estimar a priori cuantas sesiones de Neurofeedback se necesitarán para alcanzar un fin concreto.

La mayoría de los estudios experimentales consideran necesarias entre 20 y 40 sesiones, aunque en algunos casos no son necesarias tantas.

Las dos primeras sesiones son de evaluación y diagnóstico. En la primera sesión se realiza una medición de la actividad cerebral en diferentes zonas de la corteza, que es analizada aplicándole diferentes cálculos y comparadas con patrones estadísticos de actividad de modelos normativos. En la segunda sesión se explican los resultados de la medición y su análisis, determinando si es posible un tratamiento por Neurofeedback para cada caso concreto, así como su alcance y perspectivas.

Si se considera que hay un tratamiento adecuado para los síntomas manifestados, acorde a los parámetros medidos, se inicia el entrenamiento en Neurofeedback adecuado, tomándose registros en cada sesión, que permiten seguir la evolución del tratamiento, así como la efectividad del mismo.

El tratamiento termina cuando el patrón de ondas que se considera óptimo se consolida, es decir, se convierte en un patrón que se manifiesta de forma espontánea sin necesidad de recurrir al Neurofeedback. Dicho de otro modo, cuando se ha interiorizado el aprendizaje.

La eficacia del Neurofeedback para la mayoría de los tratamientos se establece, según autores, entre un 90 y un 95%.

 

Manuel Olalla Pinilla

Psicólogo e Ingeniero Industrial